San Miguel Arcángel

Espacio dedicado al príncipe de la milicia celestial

Archive for the ‘Antropología’ Category

Fundación del Oratorio en el Monte San Miguel

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monte-san-miguelLa fundación del oratorio (actualmente Abadía) se le atribuye al obispo Aubert d´Avranches, obispo de Avranches en el siglo VIII. El obispo vivió en Francia y murió aproximadamente en entre los años de 720 y 725, Según la literatura, se describe que en el año 708, tuvo tres visiones en las cuales San Miguel Arcángel le indicaba que debía construir un oratorio en la isla cerca del río Couesnon, llamada en aquel entonces “Mont Tombe“.

En la historia, se dice, que Aubert hizo caso omiso a las dos primeras visiones, hasta que en la tercera, San Miguel ejerció presión con su dedo en la frente del obispo, dejándole una marca, con lo cual al despertar el se dio cuenta que sus visiones eran verdaderas. Según el Arcángel Miguel, el oratorio debería ser una réplica del Santuario ubicado en el Monte Gargano, en Italia. Después de eso, el obispo inició con la construcción y envió a algunos monjes al Monte Gargano, en busca de reliquias con las que se pudiera santificar el lugar.

La consagración del oratorio tuvo lugar el 16 de octubre de 709, terminándose la construcción al año siguiente y quedando instalado allí un capítulo de doce canónigos. Se cambió el nombre de Mont Tombe por el de “Mont-Saint-Michel-au-péril-de-la-Mer”.

Actualmente, los restos del oratorio ha sido encontrados en la capilla de Notre-Dame-Sous-Terre, bajo la nave de la abadía actual. Se nos presenta como una capilla-relicario que alberga la tumba del fundador, Aubert y las reliquias traídas desde Monte Gargano.

La reliquia del cráneo de Aubert con un orificio donde se supone que el arcángel metió en él su dedo, puede verse en la Iglesia de Saint-Gervais-et-Saint-Protais en Avranches. Desde fechas recientes se especula con que se trate de un cráneo prehistórico que presente evidencias de trepanación.

Aubert d’Avranches es considerado como santo en la Iglesia católica. Su festividad se celebra el 10 de septiembre. Según la tradición, está enterrado bajo la abadía.

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25 noviembre 2016 at 12:00 PM

Combate de Miguel con el Dragón

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Primera Lectura
Del libro del Apocalipsis (12, 1 – 17)

El Arcángel Miguel en batalla contra el dragónUna gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. Apareció otra señal en el cielo: una gran serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas. Su cola arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. La serpiente se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.

La Mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro, y su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. La Mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada durante mil doscientos sesenta días.

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron contra la serpiente. También la serpiente y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Fue arrojado la gran serpiente, la serpiente antigua, la llamada Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojada a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con ella.

Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos lo vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas. ¿Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.

Entonces la serpiente vomitó de su boca detrás de la Mujer como un río de agua, para arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer; abrió la tierra su boca y tragó al río vomitado de la boca de la serpiente. Entonces, despechada la serpiente contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios, y mantienen el testimonio de Jesús.

Responsorio

R. Se hizo un silencio en el cielo, mientras combatía el Arcángel Miguel con la serpiente, y se oyó una voz que decía: * “¡Victoria, honor y poder al Dios omnipotente!”
V. Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.
R. ¡Victoria, honor y poder al Dios omnipotente!

Fuente: Devocionario a los Santos Ángeles. Extraído de la obra: The Little Manual of the Holy Angels. Contribuido por Brenda Desiree Gutiérrez.

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20 octubre 2016 at 2:19 PM

San Miguel Arcángel y el Canto de los tres jóvenes en el horno

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san_miguel_arcangel_y_el_horno_de_fuegoEl Horno Ardiente es una historia del Libro de Daniel (capítulo 3) en el Antiguo Testamento. Es una historia conocida entre judíos y cristianos.

La historia relata que tres jóvenes judíos: Ananías (Shadrach), Misael (Meshach) y Azarías (Abednego) desafían la orden del rey Nabucodonosor II de Babilonia de que se inclinen y adoren a un ídolo de oro que mandó construir. Nabucodonosor, molesto, ordena que los jóvenes sean arrojados a un horno, donde de forma milagrosa no son quemados por las llamas y sobreviven a la experiencia ilesos.

El rey logra contemplar en el horno a una cuarta figura (un ángel o espíritu divino) y el rey espantado se acercó a la puerta del horno de fuego y les dijo a los tres que salieran. Después de que los tres jóvenes salieron del horno, Nabucodonosor decretó que cualquiera que dijere blasfemias contra el Dios de los judíos sería descuartizado y su casa convertida en un muladar por cuanto no hay dios que pueda salvar como éste. (Daniel 3)

En la versión de la biblia católica de la historia se añaden dos partes adicionales que tienen lugar mientras los tres jóvenes están dentro del horno. En la “oración de Azarías“, Azarías confiesa sus pecados y los pecados del pueblo de Israel y pide a su Dios que los salve para demostrar su gran poder y grandeza a los babilonios. Entonces un ángel (San Miguel Arcángel) acude y hace que el interior del horno se vuelva fresco y agradable, y los tres jóvenes cantan un himno de alabanza a su Dios por salvarles, la “Canción de los Tres jóvenes“.

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23 abril 2015 at 12:00 PM

San Miguel Arcángel, la batalla en el cielo y la separacion de los angeles

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13 junio 2014 at 12:00 PM

San Miguel Arcángel: Historia de guerra y fe

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San Miguel Arcángel en contemplaciónEsta es la verdadera historia de un marino herido en Corea en 1950. En una carta escrita a su madre le contó el fascinante encuentro que experimentó durante la guerra. El padre Walter Muldy, un capellán militar que habló con el joven marino y su madre, además de con el oficial de la unidad, siempre defendió la veracidad de la historia. Lo oímos de alguien que leyó la carta original y nos contó la historia aquí, con todos sus detalles y en primera persona, para conservar el impacto que debió tener cuando el marine se lo contó a su madre.

Querida mamá,

Te escribo desde la cama del hospital. No te preocupes, mamá, estoy bien. Fui herido, pero el médico dice que estaré en pie en casi nada. Pero esto no es lo que tengo que contarte, mamá. Algo me ha ocurrido que no me atrevo a contar a nadie más por miedo a que no me crean. Pero tengo que contártelo, eres la única persona en quien confío, aunque quizá hasta tu lo encuentres difícil de creer.

¿Recuerdas la oración de San Miguel que me enseñaste cuando era pequeño? “Miguel, Miguel, de la mañana…”* Antes de irme de casa a Corea me instanste a recordar esa oración antes de cualquier encuentro con el enemigo. Pero en realidad no necesitaba que me la recordases, mamá. Siempre la he rezado, y cuando fui a Corea a veces la digo un par de veces al día, mientras vamos de marcha o descansamos.

En fin, un día nos ordenaron rastrear el frente en busca de comunistas. Era un día muy frío. Mientras caminaba noté a otro compañero que caminaba a mi lado, y le miré para ver quién era. Era un tío grande, un marine de 1’80 cm y con un cuerpo proporcionado. Era extraño, ya que no le conocía, y pensaba que conocía a todos en mi unidad. Estaba contento de tener compañía, entonces él rompió el silencio que había entre nosotros.

Hace fresco hoy, eh?”Yo me reí, porque de repente me pareció absurdo hablar del tiempo cuando avanzábamos para enfrentarnos al enemigo.

Él también rió suavemente.

Pensé que conocía a todo el mundo en mi unidad“, continué, “pero no te he visto nunca”.

“No”, confirmó, “Me acabo de unir a tu unidad. Me llamo Miguel”.

“¿En serio? Yo también”.

Lo sé“, respondió el marino, “Miguel, Miguel de la mañana…”

Mamá, estaba muy sorprendido de que supiese de mi oración, pero se la enseñe a muchos de los otros tíos, así que supuse que el recién llegado debió oírsela a alguien más. De hecho me han llegado rumores de que algunos compañeros me estaban llamando “San Miguel“.

Entonces, de repente, Miguel dijo, “Va a haber problemas allí enfrente“.

Me preguntaba cómo podía saber eso. Estaba jadeando por la marcha que llevábamos, y mi aliento hendía el frío aire como densos jirones de niebla. Miguel parecía estar en plena forma, porque no puede ver ningún rastro visible de su aliento. Justo entonces empezó a nevar densamente, y aumentó tan rápidamente que enseguida no pude ni ver ni oír al resto de mi unidad. Me puse un poco nervioso y le llamé, “¡Miguel!”. Cuando lo hice pude sentir su fuerte mano en mi hombro y oír su voz en mi oído “Pronto va a clarear“.

Y de repente, clareó. Y entonces, justo enfrente nuestro y a poca distancia, como en muchas pesadillas espantosas, estaban siete comunistas, bastante cómicos con sus extraños sombreros. Pero realmente no tenían nada gracioso en ese momento; sus armas estaban listas y apuntando directamente hacia nosotros.

“¡¡A tierra, Miguel!!” Grité mientras me tiraba en busca de protección. Incluso cuando aun no había caído del todo alcé la vista y vi a Miguel todavía en pie, como si estuviese paralizado de miedo, o eso pensaba en ese momento. Las balas volaban en todas direcciones, y mamá, no había forma de que esos comunistas pudiesen haber errado el tiro a tan corta distancia. Me incorporé de un salto y tiré de él, y entonces me dieron. El dolor era como una llama ardiente en mi pecho, y según caía mi cabeza se desvaneció, recuerdo haber pensado “Debo de estar muriéndome…“. Alguien me depositaba en el suelo, fuertes brazos me sujetaban y me dejaban suavemente sobre la nieve. Medio aturdido abrí mis ojos, y me pareció como si el sol me atravesase los ojos con su luz. Miguel todavía permanecía de pie, y su cara brillaba con un terrible resplandor. De repente parecía como si su resplandor creciese, como el sol, incrementándose intensamente alrededor de él, como las alas de un ángel. Justo antes de desvanecerme por completo vi que Miguel sujetaba una espada en sus manos, y destellaba como un millón de rayos.

Más tarde, cuando me desperté, el resto de mis compañeros y el sargento vinieron hacia mi.

“¿Cómo lo hiciste, hijo?”, me preguntó.

“¿Dónde está Miguel?” le dije como contestación.

“¿Miguel, quién?”. El sargento parecía perplejo.

“Miguel, el marino enorme que iba conmigo, justo hace un momento. Le vi aquí según caía“.

“Hijo”, dijo gravemente el sargento, “tú eres el único Miguel en mi unidad. Traje a todos tus compañeros, y sólo hay un Miguel. Tú. E hijo, no estabas caminando con nadie. Te observaba porque te estabas alejando demasiado de nosotros y estaba preocupado”.

Ahora dime, hijo“, repitió, “¿Cómo lo has hecho?“.

Era la segunda vez que me lo preguntaba, y me empezaba a molestar.

“¿Cómo he hecho qué?”.
“¿Cómo has matado a estos siete comunistas de aquí? Tu rifle tiene aún todas las balas”.

“¿Qué?”
“Vamos, hijo. Están todos dispersos alrededor tuyo, cada uno con un tajo mortal de espada”.

Y este, mamá, es el final de mi historia. Pudo haber sido el dolor, el sol enceguecedor o el penetrante frío. No lo sé, mamá, pero hay una cosa de la que si estoy seguro. Sucedió.

Te quiere, tu hijo.

Fuente: pensamientodisidente.blogspot.mx

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6 enero 2014 at 12:00 PM

Gozos al Arcángel San Miguel de Llíria

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San Miguel Arcángel con su lanza y escalaPues en la Corte del Cielo gozais tan altos blasones: Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Sóis el primer General de las angélicas huestes, que en las mansiones celestes cantais el himno triunfal, vencido vuestro rival Luzbel, con su torpe anhelo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Vos, al pueblo de Israel por el desierto guiasteis y siempre por el velasteis para que a Dios fuese fiel, dándole por pan aquel Maná que bajó del Cielo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. De la Divina María fuisteis custodio leal, y embajador especial de quien Cristo se valía cuando a su Madre quería consolar acá en el suelo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Cuando Cristo en oración estaba en el Huerto, triste, Vos del Cielo le trajiste el consuelo en su aflicción; le animaste en la ocasión de su mayor desconsuelo. Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo.

Mucho aprecio en el juicio de Dios, vuestra mano alcanza, pues os fía la balanza para hacer de juez oficio; y pesáis virtud y vicio del grande y del pequeñuelo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Las empresas más gloriosas Dios y trino os confía y emplea vuestra valía en las más dificultosas; hacéis obras tan pasmosas que admiran a tierra y cielo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Abogado y protector de la Iglesia militante, cuidáis siempre vigilante de darle auxilio y favor; y cuando el riesgo es mayor, mayor es vuestro desvelo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Llíria, vuestra ciudad fiel os aclama venturosa y se tiene por dichosa en serviros de escabel. ¡Oh Príncipe San Miguel, protegedla desde el cielo!

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Vuestras mercedes copiosas lluevan sobre el Monasterio y defended con imperio sus pretensiones piadosas; pues siempre las Religiosas honraron quieren con celo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. A los muchos peregrinos que os visitan cada día sedles protector y guía de la vida en los caminos; los beneficios divinos derramad sobre este suelo.

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo. Pues en la Corte del Cielo gozáis tan altos blasones;

Dad a nuestros corazones, Arcángel Miguel, consuelo.

V). Ruega por nosotros, San Miguel Arcángel, Principe de la Iglesia de Cristo.
R). Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oración

Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres; te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por el Arcángel San Miguel que te asiste continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

La obra se ubica en Valencia, España.
Autor Miguel Alonso Tomás,
contribuido por Carlos Tárrega Momblanch.

Written by Editorial

29 diciembre 2013 at 12:00 PM

San Miguel Arcángel: el porqué del estandarte

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San Miguel Arcángel como protectorComo jefe de los ejércitos de Dios, la iconografía religiosa a menudo representa a San Miguel a la cabeza de una compañía de muchos millares de ángeles, portando el estandarte de la cruz, es en sí el emblema de los Ángeles que se mantuvieron fieles a Dios.

Esta norma debe ser para nosotros un símbolo de una causa común para reunir y encarnar en nosotros la superación de los límites del ego y la elevación de la conciencia a los principios universales y más altruistas.

Written by Editorial

4 marzo 2013 at 12:00 PM