San Miguel Arcángel, tu lealtad hacia el Altísimo es la estrella que guía nuestras almas en el vasto océano de la existencia. Tu devoción incuestionable y tu servicio inalterado al trono celestial son el epítome de la fidelidad divina.
En cada acción, en cada decisión, tu lealtad resplandece como un faro de amor y honor hacia el Creador. Tu ejemplo nos enseña que la lealtad verdadera nace de un amor profundo y de una entrega total a la causa de la justicia y del bien.
Oh, valiente San Miguel, imploramos que tu lealtad inquebrantable al Señor nos inspire a permanecer firmes en nuestro camino de fe y amor. Que a través de tu ejemplo, podamos cultivar una lealtad inquebrantable hacia el bien y la verdad en nuestras vidas.
Amén.
