Oh San Miguel Arcángel, celeste defensor,
Te imploramos que enciendas en nosotros,
La llama de la devoción y del amor sincero,
Para que sigamos tus pasos de humildad y fe.
En nuestra jornada por este mundo terrenal,
Que tu ejemplo de servicio y lealtad nos guíe,
Fortaleciendo nuestro compromiso con el bien,
Y ayudándonos a vivir en la gracia de Dios.
Que nuestra devoción a ti, gran Arcángel,
Sea fuente de inspiración y transformación,
Que en cada oración, en cada acto de amor,
Nos acerquemos más a la luz divina que irradias.
San Miguel, protector de los hijos de Dios,
Que nuestra entrega a ti no tenga fin,
Y que en nuestras vidas, seamos testimonio,
De la paz, la justicia y la misericordia celestial.
Amén.
