Oh San Miguel, príncipe glorioso de las Milicias Celestiales, el Señor está contigo, tú eres bendito entre todos los angélicos coros, y bendita sea siempre la Santísima Trinidad, que tantos dones, gracias, favores y privilegios te quiere enriquecer.
San Miguel, Protector de la Iglesia Universal, ruega por nosotros y socórrenos en nuestra miseria.
Libéranos del demonio ahora y en el fin de nuestras vidas, después de la cual esperamos la liberación de las penas del purgatorio y ser introducidos a la presencia de Dios.
Amén.
Fuente: http://www.sanmiguel.org.ar