San Miguel Arcángel y Balaam
Reseña históricaReseña histórica y doctrinal elaborada para este sitio a partir de fuentes bíblicas, litúrgicas y de la tradición.
El episodio de Balaam y su asna, en el libro de los Números, es una de las
escenas angélicas más recordadas del Antiguo Testamento, y aparece con
frecuencia en la iconografía asociada a San Miguel.
Lo que narra la Escritura
Balaam, adivino contratado para maldecir a Israel, emprende el camino sobre su
asna. El texto dice que el ángel del Señor se interpone en la senda con la
espada desenvainada. El animal lo ve y se detiene tres veces; Balaam, que no ve
nada, la golpea. Al fin se le abren los ojos y descubre al ángel, que le
advierte que habría muerto de no ser por el animal.
Una precisión necesaria
El texto no dice que ese ángel sea Miguel. Habla del «ángel del Señor», sin
nombrarlo. La identificación con el arcángel proviene de la tradición
posterior, que atribuyó a Miguel las intervenciones angélicas de defensa del
pueblo, y de la coincidencia del atributo: la espada desenvainada.
Es un caso útil para entender cómo funciona la iconografía. El arte
representó a Miguel en escenas donde la Escritura no lo nombra, porque el
personaje encajaba con la función. Conviene saber distinguir lo que dice el
texto de lo que añadió la tradición.
Qué enseña el pasaje
La escena tiene un filo de ironía que no conviene perder: el adivino profesional
es incapaz de ver lo que el animal percibe. La ceguera no es de los ojos sino
del propósito, y quien va decidido a maldecir no reconoce el obstáculo que Dios
le pone delante.