La espada de San Miguel Arcángel
Reseña históricaReseña histórica y doctrinal elaborada para este sitio a partir de fuentes bíblicas, litúrgicas y de la tradición.
Espada de San Miguel Arcángel, vencedlos por mí, id delante de mí y limpiad toda mi senda, llenadla de luz, paz y amor, dominad por mí a todo enemigo, visible e invisible.
Sometedlos y exterminarlos de mi vida, emplead Miguel Arcángel, mi Fe y magnificadla y que unida a Ti, quede devastada toda fuerza opositora que dañe nuestra vida.
Preservadme ileso, casto y puro, para presentarme delante de mi Señor, con la gracia necesaria para merecer las bondades de su reino de paz, amor y de luz, amén.
La espada es el atributo con el que más se representa a San Miguel, y el que
mejor resume lo que la tradición le atribuye: no es un arma de conquista, sino
de defensa. Miguel no ataca, repele.
Qué significa en la iconografía
En el arte cristiano la espada aparece de tres formas, y cada una dice algo
distinto:
- En alto, sin tocar al enemigo. Es la más frecuente en el arte oriental.
- Descendiendo sobre el dragón. Domina en el barroco occidental. Subraya el
- Flamígera, de hoja ondulada. Remite a la espada de fuego que guarda el
Con frecuencia la espada aparece junto a la balanza. La combinación no es
casual: expresan justicia y defensa, los dos oficios que la tradición le
atribuye.
Lo que no es
La espada de Miguel no simboliza la guerra entre hombres, aunque en distintas
épocas se la haya usado así para bendecir ejércitos. En la Escritura el combate
del arcángel es contra el mal, no contra pueblos. Confundir ambas cosas ha
tenido consecuencias históricas graves, y conviene decirlo con claridad.
La llamada línea de San Miguel
Existe una tradición popular, muy difundida en internet, según la cual siete
santuarios dedicados a San Miguel —de Irlanda a Israel, pasando por
Mont-Saint-Michel y el Monte Gargano— estarían alineados en una recta que
representaría el golpe de su espada.
Conviene tomarlo por lo que es: una devoción moderna sin fundamento histórico
ni respaldo eclesial. Los santuarios son reales y la coincidencia geográfica
aproximada también, pero la línea se traza con holgura y ninguno de esos
templos se fundó pensando en los demás. Es una imagen sugerente, no un dato.