San Miguel Arcángel

Espacio dedicado al príncipe de la milicia celestial

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Novena de las Nueve Gracias dedica a San Miguel Arcángel

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San Miguel Arcángel Oraciones y LetaniasV. Oh Dios, ven en mi ayuda.
R. Señor, apresúrate en socorrerme.

Hacer una solicitud de Gracia cada día. Después de haber pedido la Gracia del día, terminar con las oraciones finales de este capítulo.

Primera Gracia

Te pedimos, oh San Miguel, en unión con los Serafines, que enciendas en nuestros corazones del Amor Santo de Dios, y nos hagas sentir desprecio y repugnancia por los falsos placeres del mundo Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Segunda Gracia

Te pedimos humildemente, oh príncipe de la Jerusalén celestial y jefe de los Querubines, que te acuerdes de nosotros, sobre todo cuando seamos asaltados por las sugestiones del enemigo infernal; haz de nosotros vencedores de Satanás con tu socorro, un sacrificio ofrecido al señor. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Tercera Gracia

Te suplicamos devotamente, oh glorioso campeón del Paraíso y jefe de los Tronos, que no permitas jamás que nosotros tus fieles, seamos oprimidos por los espíritus malvados del Infierno ni las enfermedades. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Cuarta Gracia

Prosternados humildemente delante de ti, te rogamos, oh gran Misterio de Dios, en unión con las dominaciones, defiendas la cristiandad en toda ocasión y en particular al soberano Pontífice, aumentando su felicidad y las Gracias que le son concedidas en esta vida y su gloria en la otra. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Quinta Gracia

Te rogamos, oh San Miguel Arcángel, en unión con las Virtudes, liberar a tus siervos de las manos de sus enemigos conocidos y desconocidos, de los falsos  testigos, de las discordias, librar a nuestra patria y en particular a nuestra ciudad, del hambre, de la peste, de la guerra, del rayo, de las tempestades, temblores de la tierra y tormentas que el dragón infernal acostumbra suscitar para hacernos daño. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Sexta Gracia

Te suplicamos, oh jefe de las milicias angelicales, te rogamos, que con las Potestades proveas a nuestras necesidades, a las de nuestro país y especialmente de nuestra ciudad, dando fecundidad a la tierra y la concordia y paz a los jefes cristianos. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Séptima Gracia

Te pedimos, oh jefe de los arcángeles, que en unión con los Principados, nos libres a tus servidores, así como a nuestro país y nuestra ciudad, de las enfermedades corporales y sobre todo de las enfermedades espirituales. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Octava Gracia

Te suplicamos, oh San Miguel, que en unión con el Coro de los Arcángeles y los nueve Coros de los Ángeles, nos cuides en esta vida y que en el momento de la muerte nos asistas a lo largo de nuestra agonía y sobre todo en el instante de entregar el alma, para que, como vencedores de Satanás, vayamos a gozar contigo de la Bondad Divina en el Santo Paraíso. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

Novena Gracia

Finalmente te pedimos, oh glorioso jefe, defensor de la Iglesia militante y triunfante, que con los nueve Coros de los ángeles nos cuides y defiendas, a nosotros tus fieles, a nuestras familias y a aquellos que se encomendaron a nuestras oraciones, para que, viviendo con tu socorro una vida pura, podamos gozar de la contemplación de Dios eternamente contigo y todos los ángeles. Amén.

PadreNuestro, Avemaría, gloria al Padre.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate para que no perezcamos en el día del juicio.

Rezar enseguida cuatro padresnuestros: el primero en honor a San Miguel; el Segundo en honor a San Gabriel; el tercero en honor a San Rafael; y el cuarto en honor a nuestro Ángel de la Guarda.

V. Ruega por nosotros, oh bienaventurado San Miguel, príncipe de la Iglesia de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración

Oh Dios Todopoderoso y Eterno, que para la salvación del género humano envíate milagrosamente a tu Iglesia tu gloriosísimo príncipe, el Arcángel San Miguel, concédenos su socorro saludable y su eficaz ayuda contra todos nuestros enemigos, para que en el instante de la salida de este mundo logremos aparecer a la Presencia de tu Divina Majestad. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

“San Miguel es el que primero vino… Lo vi delante de mis ojos. No estaba Sólo, sino acompañado por los Ángeles del Cielo. Los vi con los ojos de mi cuerpo así como le veo a usted, y cuando se alejaron, lloraba y hubiera querido que me llevarán con ellos ” Santa Juana de Arco.

Fuente:  Libro: San Miguel, ¿Quién como Dios?, Fundación Jesús de la misericordia.

San Miguel Arcángel pesador de almas

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San Miguel Arcángel pesador de almasRogier van der Weyden
San Miguel Arcángel pesador de almas, 1443-46.

Written by Editor

19 junio 2009 at 7:20 PM

Novena a San Miguel Arcángel y los nueve coros de ángeles

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  • Oraciones a San Miguel ArcángelRezar el Confiteor.
  • Formular luego el pedido o la intención de la novena.
  • Rezar tres Padresnuestros, tres Avesmarías y tres Gloria al Padre.
  • Rezar la oración del día.

Primer Día
(En Honor de los Serafines)

Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla contra los príncipes y las potencias, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malos esparciados en el mundo. Ven a socorrernos a los hombres que Dios hizo a imagen de su propia Naturaleza y rescatados a gran precio de la tiranía del demonio. Amén.

Segundo Día
(En honor de los Querubines)

San Miguel, príncipe de la milicia de los ángeles, yo te invoco, escúchame. Te suplico que tomes mi alma, en el último día, y la pongas bajo tu santísima protección y la lleves al lugar de la frescura, la paz y el descanso, allá donde las almas de los Santos esperan en la dicha inefable a Juicio venidero y la gloria de la Resurrección. Si hablo o si estoy callado, di estoy despierto o dormido, si ando o descanso, tú protégeme en el cumplimiento de todas mis obras, en todos los actos de mi vida. Presérvame de las tentaciones de los demonios y de las penas del Infierno. Amén.

Tercer día
(En honor de los Tronos)

Gran defensor del pueblo cristiano, San Miguel Arcángel,  para cumplir dignamente la misión que te fue encargada, de defender a la Iglesia, tumba la herejía, extermina los cismas y confunde la incredulidad. Multiplica tus victorias contra los monstruos infernales que quieren destruir nuestra fe. Haz que la Iglesia de Jesucristo acoja a nuevos fieles e incorpore reinos enteros, para que pueda poblar el Cielo con almas elegidas, para mayor Gloria del Divino Redentor, a quien tú mismo le debes tus triunfos, tus méritos, tu eterna felicidad. Amén.

Cuarto día
(En honor de las Dominaciones)

Oh Miguel, tú que eres el príncipe y el portaestandarte de los Ángeles buenos, asísteme siempre en tu bondad y sálvame. De las legiones del Ángel de las tinieblas presérvame, para que bajo tu guía, yo comparta la luz de los ángeles buenos. Frente al Trono del Juez Supremo sé mi defensor, aboga por mi causa y aleja la Cólera del Justo Vengador. Sea concedido par ti a mis trabajos, mi descanso, mis días y mis noches, la prosperidad; y haz que mi pensamiento esté siempre listo para las obras de Dios. Amén.

Quinto Día
(En honor de las Potencias)

San Miguel Arcángel, tú, a quien la Santa Iglesia venera por ser su guardián y protector, el Señor te encargó la misión de introducir a la felicidad, las almas rescatadas. Ruega pues señor de la paz, que aplaste a Satanás bajo sus pies, para que ya no pueda retener a los hombres entre sus cadenas y hacer daño a la Iglesia. Presenta al Altísimo nuestras plegarias, para que sin tardanza el Señor nos conceda Misericordia. Y tú mismo agarra el dragón, a la antigua serpiente que es el diablo y Satanás, y lánzalo encadenado al abismo, para que ya no seduzca a las naciones. Amén.

Sexto Día
(En honor de las virtudes)

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, para que no perezcamos en el día del terrible Juicio. Príncipe gloriosísimo, acuérdate de nosotros, y ruega al Hijo de Dios por nosotros, en todas partes y siempre. Cuando luchabas contra el dragón, se escuchó en el Cielo la voz de aquellos que decían: “¡Salud, honor y gloria al Dios Todopoderoso!”. El mar se levantó, la tierra tembló, cuando bajaste del Cielo. Ven a socorrer al pueblo de dios. Amén.

Séptimo Día
(En honor de los Principados)

Oh San Miguel, príncipe tres veces Santo de la milicia sagrada, encargado por Dios de organizar y conducir las milicias angelicales, muy digno de todo culto, de toda alabanza y elogio: aclara mis sentidos interiores, fortifica mi pobre corazón agitado por las tempestades de esta vida, levanta hacia las alturas de la Sabiduría celestial a mi espíritu inclinado a las cosas terrenales; afirma mis pasos vacilantes y no permitas que abandone la senda que lleva a los Cielos; cura las llagas de mi alma; haz desaparecer la huella de todos los sufrimientos que generan en mí mis miserias e infelicidades. Amén.

Octavo Día
(En honor de los arcángeles)

Arcángel San Miguel, cuya misión es recoger nuestras plegarias, dirigir nuestras batallas y pesar nuestras almas, yo rindo homenaje a tu belleza –tan similar a la de Dios, que aparte de su Verbo Eterno, ningún espíritu celestial puede compararse contigo-, a tu poder sin límites a favor de tus devotos; a tu voluntad, armoniosamente unida a la del Corazón Sagrado de Jesús y del Corazón Inmaculado de María, por el bien el hombre. Defiéndeme contra los enemigos de mi alma y mi cuerpo. Hazme sentir el consuelo de tu asistencia invisible y de los efectos de tu vigilante ternura. Amén.

Noveno Día
(En honor de los Ángeles)

Glorioso Arcángel Miguel, gran cuidador de la Gloria de Dios y protector de la Iglesia universal, tú, a quien el Todopoderoso dio la misión de recibir a las almas en su salida del cuerpo, para presentarlas al Justísimo Juez, dígnate asistirme en mi última batalla. Acompañado de mi buen Ángel de la Guarda, ven a ayudarme y aleja de mi todos los espíritus infernales. No permitas que me ausente en ese momento. Fortifícame en la Fe, la Esperanza y la Caridad, para que mi alma, llevada por ti a su Juez, sea introducida pronto al lugar de descanso, para reinar allá eternamente con su Redentor, en la sociedad de los espíritus bienaventurados. Amén.

Fuente: Libro: San Miguel, ¿Quién como Dios?, Fundación Jesús de la misericordia.

Written by Editor

18 junio 2009 at 9:50 PM

Publicado en Oraciones

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