San Miguel Arcángel

Espacio dedicado al príncipe de la milicia celestial

Archivo para junio 2009

El Reino de San Miguel en la Tierra

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Oraciones a San Miguel ArcángelLa bondad de Dios no se conformó con haber conferido la máxima dignidad en el Cielo a San Miguel Arcángel sino quiso confiarle a su vigilancia lo Creado y todos los reinos de la tierra y a cada hombre.

El celo con el cual San Miguel afronta su nueva obligación nace de su eminente santidad, y de las singularísimas dotes de poder, que Dios le dio por su fidelidad. Vigila al Universo por medio de sus Ángeles. Sigue a estos mensajeros divinos en sus tan variadas obligaciones, como se lee en el libro del profeta Daniel:

“Ya duraba veinte y un días el combate entre Gabriel y el Príncipe celestial de los persas, sin ninguna conclusión; pero San Miguel intervino a favor de San Gabriel y todo se resolvió”.

En esta graciosa narración nosotros encontramos también al Príncipe de los griegos, el que demuestra que toda nación que todavía es pagana en el mundo antiguo tenía su Ángel tutelar, no solamente el mundo hebreo. Esto es válido también hoy, Cierto, en nuestro mundo aturdido donde:

“florece la injusticia, germina el orgullo… (Ez 7,10)

los Príncipes conspiran contra el Señor y un ungido” (Sal 2, 2)… y los pueblos gritan a Dios.

“¡Apártate de nosotros, no queremos conocer tus caminos! ¿Quién es el Poderoso para que lo sirvamos, qué ganamos con rezarle?” (Jb 21.14).

Preferimos divorcio, aborto, secuestros, etc. “¡Dános a Barrabás!” (Jn 18,40). ¡Y Barrabás fue asesino!

Los Ángeles tutelares de las naciones no tolerarán inertes la ofensa del Señor del Cielo y de la tierra. Cuando Dios gritará:

“¿Quién se pondrá de mi parte frente a los malvados? ¿Quién se colocará a mi lado frente a los malhechores?” (Sal 93,16).

¡San Miguel se levantará como lo hizo en el cielo, descenderá sobre la tierra y la purificará según la Voluntad Divina!

Desde el nacimiento de la Iglesia, que es la Esposa Inmaculada del Ángel Divino, San Miguel ha proveído una protección angélica muy especial para ella. Envió un Ángel para liberar a San Pedro de la cárcel, salvó a Roma de los soldados de Atila, ¡detuvo la peste que se desató en Roma!

El Arcángel cuida con una protección especial la Sagrada Persona del Santo Papa, “el dulce Cristo en la tierra”. San Juan Bosco vio en una visión que, además de San Miguel otros seis Ángeles están siempre junto al trono de Pedro para asistirlo y protegerlo.

San Miguel, además de la Diócesis, delega también para cada Parroquia a un Ángel tutelar, como también para cada miembro de la familia humana a un Ángel de la Guarda.

El poder de Satanás podría ser disminuido si en cada Parroquia hubiera un Altar dedicado a San Miguel y al Ángel de la Parroquia. Cierto que no serviría de nada, si al mismo tiempo no se inculcaría en los corazones de los parroquianos la devoción a este grande Príncipe, con el cual todos nosotros nos encontraremos en el momento de la muerte. Lo veremos presente como testigo de la Divina sentencia de: “muerte moriréis”.

Se lee en la vida de M. Teresa Mayer, fundadora de un convento en Suiza, la forma en que ella dio ánimos a un Párroco para poner su apostolado bajo la especial protección del Ángel de la parroquia. Aconsejó también que se agregue al final del Santo Rosario y de la Misa un Pater, Ave, Gloria en honor de los Ángeles de la Guarda de sus parroquias. En breve tiempo esta devoción dio frutos inesperados, ya sea en campo espiritual o material. En cada pastoral suya, el Sacerdote sintió que era transportado “sobre las alas de los Ángeles” y le parecía que, también él mismo vivía con ellos como ángel de carne y hueso. Los Ángeles solicitaban la bendición frecuente no solo a sus parroquianos, sino a los enfermos, agonizantes y a las pobres almas del Purgatorio. Un luminoso ejemplo para seguir en esta angélica solicitud es el Sac. Padre Pío de Pietrelcina, como él mismo afirma:

“HE LEVANTADO MUCHAS VECES MI MANO EN ALTO EN EL SILENCIO DE LA NOCHE Y EN EL RETIRO DE MI CELDITA, BENDICIENDO A TODOS Y PRESENTANDOLOS A JESUS”.

¡Queremos pensar que su santa costumbre sea ejercitada también por el Cielo! Los numerosos problemas “de la pastoral” serían resueltos en compañía de los Ángeles bajo la guía de San Miguel sin problemas, para el bien de todos.

El incomprensible y gratuito Amor de la Providencia Divina, creando al hombre a su imagen, en el momento de la concepción de ésta, delega a un Ángel para que lo custodie hasta la muerte. La ciencia moderna y la ciencia antigua está en desacuerdo sobre el momento de la creación del alma. A los creyentes la respuesta justa viene de la Fe. Es dogma para la Iglesia Católica la “Inmaculada Concepción de María Santísima”, que significa que fue concebida en la plenitud de la primera Santidad del Edén, sin la mínima sombra posible del pecado original. Este privilegio demuestra claramente que Dios crea al alma, la parte divina en el momento de su concepción. Esta verdad confirma también la Encarnación del Verbo Divino, que se unió a su alma creada en el momento en que el Espíritu Santo concibió a su Cuerpo Sagrado en el Seno Inmaculado de María Santísima. El minúsculo ser ya es una persona íntegra con todas las facultades de la naturaleza humana. Quien separa el alma del cuerpo con violencia matando al individuo comete un delito que además de la justicia humana, la justicia Divina castiga con la cárcel eterna del Infierno, si el asesino muere impenitentemente, a cualquier religión a la que pertenece. Esto también es válido para quien colabora en la muerte de los seres inocentes e indefensos. Matar a los débiles, es el colmo de la maldad y degradación social. Cuando la ley del Estado se contrapone a la Legislación Divina, los católicos están obligados a seguir a San Pedro Apóstol que dice:

“Conviene obedecer a Dios más que a los hombres” (Hch 5, 29).

Nadie entra en la felicidad del Cielo si no acepta de corazón la amonestación de Jesús: “Si quieres entrar en la vida, ¡observa los Mandamientos!”.

Mientras en el Antiguo Testamento, era una Ley Divina la matanza inmediata de toda adúltera o adúltero cogidos in fraganti, y de todo derramamiento de sangre, en el Nuevo Testamento, el trigo bueno debe crecer entre la cizaña. Esto no dispensa a los creyentes de actuar para defender los derechos de la Santidad de Dios, como lo hacía San Miguel  Arcángel. Quien calla, confirma y participa a las culpas, como se lee en el libro Ezequiel Profeta:

Es Dios quien habla: “Cuando te hable, los advertirás de mi parte. Si cuando yo diga al malvado: ¡Eres reo de muerte! tú no le adviertes para que deje su conducta, el malvado morirá por su maldad, pero yo te pediré cuentas de su muerte. Sin embargo, si tú adviertes al malvado acerca de su conducta para que se corrija, y él no se corrige, morirá él por su maldad y tú habrás salvado la vida”(Ez 33, 7-9).

Esta amonestación es válida también para hoy según las palabras de San Pablo a Timoteo:

“Insiste a tiempo y a desatiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia”(Tm 2 carta).

San Miguel reina en el Universo entero mediante sus Ángeles, pero el palacio real de su Principado terrenal está en la cima del Gargano, en el Santuario que él mismo consagró en la ciudad de Monte San Angelo.

Fuente:  Libro ¿Quién es San Miguel Arcángel? de Gloria Crux.

Escrito por Editor

30 junio 2009 a 7:40 PM

Escrito en Antropología

El Reino de San Miguel Arcángel en el Cielo

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San Miguel ArcángelEl dominio de San Miguel es extenso como lo es el Cielo. Los súbditos de este Reino son los Ángeles, Espíritus nobilísimos, las criaturas más bellas salidas de las manos del Creador. San Juan Apóstol habla en el Apocalipsis de una multitud de Ángeles;

su número es de millares de millares (Ap 5,9).

Ningún emperador terrestre se atrevería soñar en un número tan grande de súbditos.

A cada Ángel el señor le ha confiado un oficio en el seno de la jerarquía angélica. Según las enseñanzas de la Iglesia Católica se distinguen nueve Coros angélicos.

Santísimos Serafines:

Ardientes de amor divino, son los que están más cerca del Trono de la Santa Trinidad. Su obligación es la de hacer entrar en los corazones las vivas llamas de la caridad.

Sabios Querubines:

Videntes de Dios, contemplan sin fin y en éxtasis las divinas perfecciones. Incesantemente lo adoran, le ruegan, le agradecen.

Altísimos Tronos:

Llevan en sí al Señor, meditan su infinita grandeza. Cuidan del Reino de Dios en las alturas.

Supremas Dominaciones:

Postrados, adoran a Dios, en eterna felicidad. En la tierra defienden el soberano dominio de Dios,

Gloriosísimos Principados:

Ordenadores de las angélicas acciones, sostienen los reinos en el interés de la religión.

Fuertes Potestades:

Delatadoras de los demonios, nos sostienen en las luchas y en los combates de la vida.

Poderosísimas Virtudes:

Operadoras de toda maravilla, hacen prodigios que están en los planes de Dios por nuestra eterna salud.

Nobilísimos Arcángeles:

Nuncios y embajadores de Dios, dan al hombre una asistencia más elevada.

Felicísimos Ángeles:

Ministros celadores de Dios. Estos Ángeles asisten a cada uno de nosotros en particular y nos acompañan noche y día.

Todos estos bienaventurados espíritus sienten un amor ardiente por San Miguel, como si fuera su padre en la gloria. El fue que, con sus palabras y exhortaciones salvó de la rebelión, y de la eterna condenación, a dos tercios de los Ángeles los cuales lo ensalzaron eternamente con la alabanza de la gratitud y del amor, cantando sus excelsos méritos: y sus victorias.

Fuente:  Libro ¿Quién es San Miguel Arcángel? de Gloria Crux.

Escrito por Editor

29 junio 2009 a 7:54 PM

Escrito en Antropología

Consagración a San Miguel Arcángel

con un comentario

San Miguel Arcángel Oraciones y LetaniasSan Miguel Arcángel, yo me consagro a ti. Me pongo a mí mismo, a mi familia y a todo lo que me pertenece, bajo tu poderosa protección. Acrecienta el fervor en mi corazón y recuerda que, desde este día, yo estoy bajo tu amparo.

Obtén para mi gracia de amar con todo mi corazón de Dios. Mi padre, a Jesús, mi salvador; al Espíritu Santo, mi Santificador, y a María, mi dulce Madre. Amén.

Oh gran príncipe del Cielo, guardián sumamente fiel de la Iglesia, San Miguel Arcángel, yo, aunque indigno de presentarme a ti, pero confiado en tu especial bondad, emocionado (a) por la excelencia de tus plegarias y de la multitud de tus buenas obras, me presento a ti, acompañado (a) por mi Ángel de la Guarda; y en presencia de todos los Ángeles del Cielo a quienes tomo como testigos de mi devoción por ti, te elijo hoy como mi protector y abogado particular, y me propongo firmemente honrarte siempre y ensalzarte con todas mis fuerzas.

Asísteme durante mi vida, para que nunca ofenda los ojos purísimos de Dios, ni con obras, o palabras o pensamientos. Defiéndeme contra todas las tentaciones del demonio, especialmente aquellas contra la fe y la pureza; y en la hora de mi muerte, dona la paz a mi alma y hazme entrar a la Patria Eterna. Amén.

Autor: Consagración de Théophile Marie, Obispo de Coutances y Avranches.
Fuente:  Libro: San Miguel, ¿Quién como Dios?, Fundación Jesús de la misericordia.

Escrito por Editor

28 junio 2009 a 4:52 PM

Escrito en Oraciones

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